lunes, 10 de enero de 2011

Iván es el hijo mayor de una familia trabajadora. Tiene veintisiete años y una altura que se define incómoda para bailar e, incluso, para hacer deportes. De ahí es que los amigos le dicen “Lungo”. Es rubio y tiene rulos pero los disimula un corte de pelo moderno al mejor estilo Gonzalo Heredia. Siempre fue buen alumno en el colegio, aunque le gustaba mucho llamar la atención. Trabaja en una fábrica de pegamento. Su trabajo le gusta porque tiene el control de las cosas. Es medido para hablar. Se levanta siempre de mal humor, sobre todo los lunes. Estudia arquitectura desde hace cinco años, le falta poco para recibirse pero sabe que es muy malo con los planos y le aburre muchísimo pensar en una vida entera haciéndolos. Además, tampoco tiene en claro qué haría en el caso de abandonar. Ricardo, padre de Iván, es un tipo de oficio, electricista de los buenos, de los que ya no hay. La mamá de Iván, le acomoda todas las noches la “ropa de ir a trabajar” sobre la silla que tiene al pie de la cama.

1 comentario:

Ricardo Tatin dijo...

Grosa!!!!!!! sos una poeta, de las que ya no hay!