sábado, 8 de septiembre de 2007

De la galera del mago Emanuel

Desde chiquita que tengo la manía de D E S A R M A R las cosas. Abría los juguetes buscando respuestas. Querìa saber qué era lo que los hacìa F U N C I O N A R, quería C O M P R E N D E R. Lo mismo me pasaría, con los años, con la comida, algo que, en parte, reafirmó mi preferencia por las verduras. Más tarde, esta conducta desmenuzadora se trasladaría también a mis relaciones personales, buscando siempre ver más allá del discurso del otro. Con esta teoría, casi psicoanalítica, tropecé temprano con una cruel realidad; en el fondo no hay nada, es sólo fondo. Lo peor, fue darme cuenta que una vez que llegás,al que desde ahora dí en llamar F A L S O F O N D O, es imposible volver atrás, imposible clickear UNDO. Me quedo mirando la mesa cubierta de cada una de las partes de lo desarmado, queriendo saber cómo volver a hacer UNO de esa cantidad de NADAS SUELTAS. Ya es tarde, me conformo con haberlo visto de adentro, con reconocer partes duras y partes blandas, separarlas por colores. Ya no volverá a ser juguete, ni carne, ni persona, y yo sé eso. Me siento y escribo, pero no me digo que los textos son palabras, la palabras letras, las letras formas, las formas... Porque empiezo de nuevo el ejercicio del desarme y todo pierde sentido, porque en el fondo no hay nada, ES SÓLO FONDO.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

De librito freudiano


soñé que me dolía la garaganta, tanto que no podía hablar. le contaba, con señas, a joaquin y laurence que sentía que algo me pinchaba fuerte. en medio de una fiesta, consultaba entre los invitados qué veían en mi garganta. todos coincidían que había algo pero no podían distinguir qué era. después de mostrarle "la campanita" a todo el mundo, se me acerca un médico, me lleva a una esquina y comienza a sacarme, con una pinza, una flor (enorme).una vez que logra extraerla, entera, sin romper ni un pétalo, me dice; no sé cómo pudiste respirar hasta ahora!
angustiada, todavía con la incomodidad en mi garganta, me fui de la fiesta. llegué a la estación de palermo. saqué boleto, todo normal. subí al tren, me senté, miré por la ventana y ví una enorme grilla que me avisaba, cuando el tren ya estaba arrancando, que no iba a bella vista. me enojé, una vez más, con mi (común)distracción, tomé aire y dije para todos; cómo me subí sin saber adónde iba!!!
LA VIDA MISMA... huhuhuhu